domingo, 2 de enero de 2011

Mujeres solidarias. Mujeres invisibles



Feliz 2011, te deseo todo lo mejor, tal como esta el "percal" buena falta hace.

Esto es un homenaje a la mujer, ama de casa, que ya tiene unos años...

(Trabajan de lunes a domingo, sin horarios ni vacaciones. Realizan uno de los trabajos más sacrificados, pero menos reconocidos. Las amas de casa son motor de la economía y un ejemplo de solidaridad. Son una pieza fundamental en los servicios de asistencia que prestan las ONG, bien porque disponen de más tiempo libre o porque lo buscan mejor. Incluso cuando se jubilan mantienen su trabajo a favor de la sociedad.

Son participativas, sociables, generosas y ni siquiera temen a las nuevas tecnologías. El voluntariado on line cuenta a menudo con ellas, que trabajan desde casa en los ratos libres o por la noche, cuando dan por concluidas sus tareas en el hogar. - Revista "CONSUMER")

Este poema que cito a continuación le va como pintado, para lo que yo quiero transmitir respecto a esa mujer, que su vida gira alrededor de su familia, para ella es lo más importante y que a la vez se dedica a otras cosas que pasan desapercibidas, pero que a veces necesita de los demás y no sentirse tan invisible.

Poema anónimo en el cual queda sintetizada la vida de la mujer en el medio rural. Nos identifica a muchas de nosotras. Intenta hacernos pensar en ese "pájaro" que esta en nuestro interior y que representa aquellos sueños que, por diversas razones, entre ellas ser "mujer" están todavía por realizar.

Tras la puerta

Las horas transcurren en soledad

aunque risas y susurros de niños envuelvan los días.

Olor sabroso a cocido,

viento que mueve la ropa inmaculada.

Fragancia de membrillo y de romero.

Desde la ventana los geranios te acompañan,

también el canto de un gallo.


Tus ojos se vuelven buscando los de tu madre,

los de tu abuela.

La historia se teje a través de palabras.

Tus manos suben, bajan,

se enredan entre los hilos de la rutina secular

porque así ha sido y será.

En ocasiones un pájaro vuela en tu cabeza

pero: ¡no deja de ser un pájaro! y como tal

¡escapa!


Y otra vez: el polvo que cubre,

las manchas que saltan,

el hambre que apremia.


A veces, el círculo se estrecha

te coge, te arrastra, te niega

y no queda un lugar

donde sólo tú existas.


El caminar diario, la partida de cartas,

el debate con la vecina,

la charla mientras esperas,

la aguja, la lana.


Y otra vez: el polvo que cubre,

las manchas que saltan,

el hambre que apremia.


En ocasiones un pájaro vuela en tu cabeza

pero siempre te han contado:

¡que escapa!




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